Área telefónica de citas

(2 en 1) 1. “El Gobierno teme que la UE obligue a recortar el ingreso mínimo vital desde 2021” (Luca Costantini) Copete: "Sectores socialistas respaldados por Felipe González y favorables a un cambio de rumbo del Ejecutivo prevén que la crisis económica forzará a Sánchez a prescindir de [...]

2020.07.09 13:08 silosenivengo (2 en 1) 1. “El Gobierno teme que la UE obligue a recortar el ingreso mínimo vital desde 2021” (Luca Costantini) Copete: "Sectores socialistas respaldados por Felipe González y favorables a un cambio de rumbo del Ejecutivo prevén que la crisis económica forzará a Sánchez a prescindir de [...]

 

[...] la coalición con Iglesias"

El futuro de la coalición rojo-morada pasa por el mantenimiento del ingreso mínimo vital. La Unión Europea respalda políticas expansivas para superar la crisis del coronavirus. Pero en el Gobierno de Pedro Sánchez empieza a circular el temor de que la Comisión Europea, y sobre todo el Consejo Europeo, impongan a España un retoque importante del ingreso mínimo vital a partir de enero de 2021. De ser así, las fuentes socialistas consultadas creen que se complicará la permanencia de Podemos en el Ejecutivo.
https://www.vozpopuli.com/politica/gobierno-ingreso-minimo-ue_0_1371463829.html
 

2. “Colapso administrativo del Ingreso Mínimo ante la escalada de la pobreza” (E.Colell / G. Ubieto, 08/07/2020)

Más de 400.000 personas han solicitado ya la prestación y los trabajadores de la Seguridad Social esperan que la cifra se multiplique en los próximes meses

Las familias en riesgo acuden en masa a las entidades y servicios sociales, que se confiesan desbordados

Uno de los mayores anuncios del Gobierno para mitigar la crisis social del coronavirus, el Ingreso Mínimo Vital, no está llegando a todos los hogares que más lo necesitan en Catalunya. Que por otra parte, no han hecho más que crecer durante los últimos meses. Trabajadores de la Seguridad Social, los servicios sociales y las propias entidades sociales confirman un colapso administrativo debido a la avalancha de peticiones y a la falta de personal, y agravado por la brecha digital. Pese al anuncio, se cumplen los peores pronósticos de las oenegés y algunas personas están desistiendo de pedir esta ayuda a la que tienen derecho. "Buena propuesta, pésima gestión", resumen las entidades.
"Esto es una locura, estamos asistiendo ante un colapso monumental que, de hecho, ya advertimos", denuncia Sira Vilardell, vicepresidenta de la Taula d'Entitats del Tercer Sector, al referirse a como se está aplicando el acceso a esta renta social en Catalunya que gestiona el Instituto de la Seguridad Social. En un primer momento, con las oficinas cerradas, el trámite solo se podía hacer de forma telemática. "Cerca de la mitad de las familias en riesgo social o no tienen ordenador o no pueden conectarse a Internet. Para muchos fue imposible hacer la gestión", cuenta Vilardell. Así que un gran número de gente optó por la atención telefónica. "Entonces los trabajadores no daban abasto, las línias estaban constantemente comunicando", cuenta.
El volumen de personas que han solicitado el ingreso mínimo vital crece día a día. Según datos de la Seguridad Social, más de 400.000 personas han presentado una solicitud en las primeras tres semanas. 41.000 de ellas en la ciudad de Barcelona. "No damos abasto, estamos saturados", afirma el responsable de Seguridad Social del CSIF, José Manuel Moreno. Una cifra que esperan que se multiplique durante los próximos meses, tanto por peticiones que tengan derecho a prestación, como por otras que no, pero que deberán atender igualmente. Un total de 6,7 millones de personas ya han recurrido al simulador 'on line' habilitado por el Ministerio de Inclusión para saber si encajan con los criterios.
La falta de convenios con las administraciones locales, a expensas de ir cerrándose, no descargar de trabajo a los profesionales del INSS. Su plantilla está mermada tras un ciclo de recortes. En enero del 2020 contaba con 10.376 efectivos; el 17,6% menos que hace una década. A partir de la semana pasada, cuando las oficinas de la Seguridad Social reabrieron, las colas se hicieron interminables. "Ahora se puede pedir cita previa, pero ya están todas agotadas hasta septiembre", cuenta la vicepresidenta de La Taula, que denuncia una falta de previsión y de medios para una avalancha de solicitudes que era más que previsible, cuando cientos de personas llevan meses buscando algo para comer en los bancos de alimentos tras el confinamiento.
Un trámite, el de pedir el ingreso mínimo vital, que está lejos de ser ágil y rápido. "Se necesitan documentos oficiales, un informe detallado... nosotros hemos estado más de una hora para tramitar una solicitud", se queja Vilardell. "El problema reside en que no hay manos para aceptar tantas solicitudes, y el colapso es general", resume Toni Mora, responsable de Acción Social de CCOO.

Los municipios refuerzan sus plantillas

La consecuencia es que cientos de familias se están presentando a los Servicios Sociales de los municipios para que les ayuden a hacer el trámite. "En muchos municipios del área metropolitana se han triplicado los usuarios, son personas que han perdido el empleo, no han cobrado el ERTE o vivían en la economía sumergida y se han quedado sin nada", explica Mercè Civit, referente de Servicios Sociales del Col·legi Oficial de Treball Social de Catalunya. Así que además de tramitar ayudas para alimentos, para pagar el alquiler o tramitar la dependencia, los desbordados servicios sociales ven como, además, deben ayudar a tramitar el Ingreso Mínimo Vital. "No podemos encargarnos ahora de esto", lamenta Civit.
Conscientes de este "desborde general", especialmente en el Área Metropolitana, la Diputació de Barcelona va aprobar este jueves destinar 2,1 millones de euros para que los ayuntamientos contraten más profesionales en los Servicios Sociales. Es la primera vez en diez años que no aumenta esta plantilla. "Cada ayuntamiento podrá dedicar estos profesionales a las tareas que considere más importantes, y si lo ven necesario, a ayudar a tramitar el Ingreso Mínimo Vital: lo que no puede pasar es que el colapso haga que la gente no pueda acceder a esta ayuda", avanza a EL PERIÓDICO la diputada de Asuntos Sociales, Lluisa Moret.
Mientras tanto, son las entidades sociales quienes están ayudando a tramitar el IMV a cientos de personas. Sin fondos, y desbordados por la emergencia social, contratan voluntarios y ponen horas de más para que las familias no renuncian a este derecho. "Hay muchas personas que, tras las dificultades burocráticas y el colapso tiran la toalla, no nos lo podemos permitir", insiste Vilardell.
Pero además, desde la Federació d'Entitats Catalanes d'Acció Social (ECAS) recuerdan que hay cientos de personas condenadas a la exclusión más mísera, ya que no pueden acceder a esta pestación. "Los migrantes sin papeles, los jóvenes menores de 23 años, o aquellas personas que no se pueden empadronar por la restricción de los ayuntamientos", detalla Teresa Crespo. "¿Qué alternativa les dejamos, condenados a la miseria?", se pregunta.

Preocupación en la Generalitat con la Renta Garantida

El Ingreso Mínimo Vital comienza a desplegarse sobre un sistema de rentas autonómicas que ya existían. En Catalunya, 120.000 familias cobraban la Renta Garantida de Ciutadania y los detalles sobre la compatibilidad de ambas prestaciones todavía no están definidos. El IMV prepondera sobre toda renta autonómica y el Gobierno lo ha diseñado de manera que deban ser los proyectos de renta mínima ya existentes los que se adapten a este. La Seguridad Social no tendrá en cuenta si una persona ya cobraba una renta autonómica, por lo tanto las personas en riesgo de exclusión social podrán solicitar la nueva prestación. El problema está actualmente en qué pasará con el dinero que están ingresando de la Renta Garantida de Ciutadania.
El Ministerio de Inclusión y la Generalitat todavía no han firmado un convenio que especifique la compatibilidad de ambas rentas. Lo que se puede traducir en que haya gente que, si esta situación se dilata en el tiempo, acabe cobrando las dos prestaciones y tenga que devolver en un futuro parte de la renta catalana, al superar el nivel de ingresos exigido. La firma de ese convenio no tiene fecha fijada y la Generalitat reclama al Estado premura, según fuentes consultadas de Treball, conscientes de que serán ellos que los que deberán exigir en un futuro el excedente a las familias atendidas, con las tensiones que ello puede generar.
Para ello reclaman acelerar un sistema de compartición de datos que permita a la Seguridad Social comunicar en rápidamente a la Generalitat que nuevos perceptores han pasado a cobrar el IMV. Y así Treball pueda cruzar datos, ver si son también perceptores de la Renta Garantida de Ciutadania y ponerse en contacto con ellos para reajustar dicha prestación y evitar que estas personas acumulen cobros indebidos durante meses.
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20200708/un-colapso-general-frena-el-acceso-del-ingreso-minimo-vital-8032033
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2018.04.05 20:50 master_x_2k Agitación IV

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_____________________Agitación IV_____________________

“Estaré allí. Sí-” Vi una luz en la ventana de la sala y puse mi mano sobre la mitad inferior de mi teléfono celular mientras investigaba brevemente. Maldita sea, mi papá estaba en casa. Puse el teléfono en mi oreja, “Lo siento, tengo que correr. No. No. Mira-”
Cuando escuché que se abría la puerta del frente, cerré el teléfono y lo metí en mi bolsillo. Me disculparía por colgar más tarde. Definitivamente no quería que mi padre viera el teléfono. No pensaba que me prohibiría tener uno, pero desde la muerte de mi madre, los teléfonos celulares tenían fuertes connotaciones negativas. Eso, y tendría que explicar dónde lo conseguí y cómo lo pagué.
Brian me había dado tres teléfonos celulares idénticos – todos desechables – a primera hora de la mañana, y había decidido ir con él al loft en lugar de ir a la escuela. Tal como lo veía, no tenía mucha oportunidad de concentrarme en las clases con el robo del jueves ocupando mi atención además del estrés de simplemente estar allí y esperar a que aparezcan las consecuencias de haber salteado clases. Además, racionalicé, no tenía mucho sentido ir si sabía que faltaría de nuevo para ir a robar al banco. Me había prometido a mí misma que iría pasado mañana. A afrontar las consecuencias.
Pasé el día con el grupo. Rachel había salido del apartamento; los otros no especificaron por qué y no me interesaba lo suficiente como para arriesgarme a parecer demasiado curiosa al preguntar. Entonces, solo éramos Brian, Alec, Lisa y yo. Habíamos definido los detalles finales del robo y había decidido qué armas quería que Lisa le pidiera al jefe. Elegí un cuchillo de combate y una porra policial telescópica. El cuchillo serviría para emergencias y para aquellas personas que eran demasiado duras para herir con la porra. La porra, de cincuenta centímetros de largo cuando estaba completamente extendida, era para un uso más general, y ofrecía más fuerza de la que obtendría con mis puños. Lisa me había prometido que los tendría para mañana.
Después de eso, evitamos el tema del robo, por algún acuerdo tácito. No sería bueno pensar demasiado o arriesgarse a ponerse demasiado nervioso. De cualquier manera, sentí la necesidad de quemar algo de energía nerviosa, así que ayudé a limpiar el armario de almacenamiento a la hora del almuerzo, con la ayuda de Lisa y Brian. Habíamos solucionado el problema, habíamos encontrado un lugar para todo y habíamos armado la habitación con cosas que les sobraban. El material incluía un tendedero extensible, un vestidor, un colchón inflable y una mesita de noche con una lámpara adjunta. Era suficiente espacio para guardar algunos artículos de tocador, un cambio de ropa o dos, mi traje y mi equipo. Lisa pasó mucho tiempo hablando de lo que podía hacer convertir este espacio en algo mío, lo que podía comprar, cómo podía decorar, pero estaba contenta con lo que teníamos allí. Me gustaba un poco que fuera algo espartano, porque encaja con que no planeaba quedarme tanto tiempo mientras que se sentía extrañamente apreciativo de ser aceptada como parte del grupo.
Habiéndonos cansado, todos nos derrumbamos en los sofás y vimos algunas de las películas de Alec de la Tierra-Aleph[1], la Tierra alternativa con la que nuestra Tierra se había estado comunicando desde que el Profesor Haywire[2] hizo un agujero entre las realidades. Los medios de comunicación eran una de las pocas cosas que se podían intercambiar a través del agujero. Para resumir, podrías obtener libros, películas y DVDs de programas de televisión del otro mundo, si estabas dispuesto a aceptar el precio. ¿El beneficio? Pasé la tarde viendo cómo el otro universo había manejado los episodios uno y dos de las películas de Star Wars.
Realidad: todavía eran bastante decepcionantes.
Para cuando mi padre llegó, tenía chuletas de cerdo descongeladas, espolvoreadas con limón y pimienta y sentadas en una sartén, con verduras en el microondas. Cocinar era el tipo de cosa que comenzabas a hacer cuando solo tenías un padre, a menos que realmente te gustara la comida para llevar.
“Aló”, me saludó mi padre, “Huele bien”.
“Empecé la cena un poco temprano porque hay un lugar al que quiero ir, esta noche, ¿Si eso está bien?”
Trató de ocultarlo, pero pude ver un poco de decepción. “Por supuesto”, dijo, “¿Tus nuevos amigos?”
Asentí.
“Déjame cambiarme y luego te preguntaré todo sobre ellos”, prometió mientras se dirigía al piso de arriba.
Estupendo. No había tenido que responder estas preguntas anoche porque mi padre había trabajado hasta tarde. Mi mente comenzó correr tratando de anticipar preguntas y pensar en detalles creíbles. ¿Debería usar sus nombres reales? ¿O al menos, los nombres que me dieron? No estaba segura de si eso sería un abuso de confianza. Decidí usar sus nombres reales por la misma razón por la que decidí usar el mío con ellos. Simplemente prevenía los desastres si mi padre alguna vez los encontraba, lo cual era una idea aterradora, o si me llamaban.
No tenía que preocuparme que mi padre escuchara del arresto de cuatro chicos, todos los cuales tenían el mismo nombre que mis “amigos”, ya que la mayoría de ellos eran menores de edad y sus nombres se mantendrían ocultos bajo la ley. También tenía la impresión de que los tribunales no siempre desenmascaraban capas cuando los arrestaban. No estaba completamente segura de qué pasaba con eso. Parecía algo sobre lo que preguntarle a Lisa.
Para cuando mi padre había bajado las escaleras, había resuelto tratar de mantener mis mentiras lo más cerca posible de la verdad. Sería más fácil mantener todo en orden de esa manera. Eso, y odiaba mentirle a mi papá.
Mi papá se había cambiado la camisa de vestir y los pantalones de color caqui, en una camiseta y jeans. Me revolvió el pelo y luego se hizo cargo de la última parte de la cocina. Me senté en la mesa para poder hablar con él.
“Entonces, ¿qué está pasando?”, Preguntó.
Me encogí de hombros. Odiaba sentirme así de tensa cerca de mi papá. Nunca me había molestado acerca del acoso, así que siempre había sido capaz de volver a casa y dejar caer mi guardia. No podía hacer eso ahora, porque estaba que él se enterara de mis faltas a clase en cualquier momento, y mis nuevos ‘amigos’ trajeron un montón de secretos y mentiras a la mezcla también. Me sentí como si estuviera al borde de una pérdida de confianza terminal. Un error o una sola llamada telefónica preocupada de la escuela, y mi padre probablemente enloquecería, y las cosas no serían las mismas entre nosotros por mucho tiempo.
“¿Me dirás sus nombres?”, Preguntó. Puso la comida en platos y la llevó a la mesa.
“Brian, Lisa, Alec, Rachel”, confesé, “Son agradables. Me llevo bien con la mayoría de ellos.”
“¿Dónde los conociste? ¿Colegio?”
Negué con la cabeza,” quería alejarme de la escuela por un tiempo, así que tomé un autobús al centro de la ciudad para tomar un descanso. Me encontré con ellos en la biblioteca.” Verdades parciales. Realmente no se podía tomar un autobús hacia el centro de la ciudad y viceversa durante el almuerzo; lo había intentado cuando estaba evitando al trío, pero dudaba que mi padre lo investigara. Sin embargo, técnicamente me cruce con los Undersiders en la biblioteca.
“¿Van a la biblioteca a la hora del almuerzo? ¿Cómo son?”
“Brian es genial. Él es con quien he hablado más.”
“Un chico, ¿eh?” Mi papá movió las cejas hacia mí.
“¡Papá, detente! No es así”, protesté. Dudaba que Brian tuviera el más mínimo interés en mí, sobre todo porque tenía dos o tres años menos que él. Además, bueno, yo era yo. Opté por no mencionar la diferencia de edad a mi padre.
Cambiando el tema, dije, “Lisa es agradable también. Realmente inteligente, aunque no he hablado tanto con ella. Es agradable poder salir con otra chica de nuevo, incluso si ella es muy diferente de mí.”
“Si ella es inteligente, no puede ser tan diferente de ti.”
Podría haberme pateado a mí misma. No podría explicar que ella era una de los malos, mientras que yo era una aspirante a superhéroe, o exactamente cómo era ‘inteligente’. Me había arrinconado en un lugar donde no tenía una respuesta preparada, y tenía que evitar hacer eso. Buscando una respuesta, le dije: “Solo es un año mayor que yo, y ya se graduó de la escuela secundaria”. Esa era la verdad. Ella hizo trampa, pero técnicamente se graduó.
Mi papá sonrió, “Impresionante. Dime que son excelentes estudiantes que pueden servir como buenos modelos para ti “.
Podría haberme atragantado. ¿Buenos modelos de conducta? ¿Ellos? Mantuve mi compostura y me limité a sonreír y sacudir la cabeza, “Lo siento”.
“Una pena. ¿Qué hay de los demás?”
“Alec es el más joven, creo. Un poco difícil de conectar con él. Es un artista increíble, por lo que he visto, pero realmente no lo veo dibujar. Parece algo difícil hacer que se interese o se involucre en algo. Siempre se ve aburrido.” Cuando dije las palabras en voz alta, me di cuenta de que no eran exactamente ciertas. Las dos veces que había visto a Alec reaccionar ante algo había sido cuando le había gastado su pequeña broma a Brian, haciéndolo tropezar, y después de que Perra y yo estuviéramos peleando. Un toque de regodeo en su personalidad, tal vez.
“¿Y la última? ¿Rita? ¿Rachel?”
“Sí, Rachel. No me llevo bien con ella. No me agrada.”
Mi padre asintió, pero no dijo nada. Esperaba a medias la frase parental típica de ‘tal vez si tratas de mostrar interés por las cosas que le gustan’ o algún otro consejo tonto. Mi padre no me hizo eso, solo tomó otro trozo de chuleta de cerdo.
Elaboré un poco, para llenar el silencio, “Ella quiere las cosas a su manera, y cuando no lo consigue, se vuelve cruel. No sé. Ya tengo suficiente de eso en la escuela, ¿sabes?”
“Lo sé”, dijo mi padre. Fue un buen pie para que él me preguntara sobre lo que estaba pasando en la escuela, pero él no lo usó. Se mantuvo callado.
Me sentí inmensamente agradecida en ese momento. Mi papá estaba respetando los límites que yo había establecido, no presionando, no buscando más. Hizo esta conversación mucho más fácil de lo que podría haber sido, y sabía que no podía ser tan fácil para él.
Sentí que le debía algo por eso. Suspirando, admití, “Como, en la escuela. ¿La gente, eh, que me está haciendo pasar un mal rato? Como que me arrinconaron todos, el lunes. Solo, ya sabes, turnándose para insultarme. Es por eso que necesitaba alejarme y me fui al centro.” Me sentí avergonzado al decirlo, porque era lo suficientemente humillante vivirlo como para tener que contarlo, y porque se sentía tan desconectado del resto de la conversación. Pero si no lo decía en ese momento, no creo que hubiera podido.
Mi padre se quedó quieto. Pude ver cómo se componía y elegía sus palabras antes de preguntar: “¿No hay que disminuir lo mucho que apesta ser humillado así, pero no hicieron nada más?”
Levanté las cejas en interrogación mientras masticaba. Lo hicieron, más o menos, pero no pude decir ‘Usaron la muerte de mamá para joderme la cabeza’ sin tener que explicar lo de Emma.
“¿Algo como lo que pasó en enero?”, Preguntó.
Bajé los ojos a mi plato, luego sacudí la cabeza. Después de unos momentos, dije: “No. Enero fue una cosa de una vez. Desde entonces, han hecho ‘’bromas’ más pequeñas, me han molestado, pero no han repetido las actuaciones en ese frente.” Hice citas con mis dedos mientras decía ‘bromas’.
“Está bien”, dijo mi padre, en voz baja, “Es un alivio saber”.
No tenía ganas de compartir más. Uno pensaría que me sentiría mejor, después de abrirme, pero no lo hice. Me sentí frustrada, enojada, incómoda. Fue un recordatorio de que no podía tener una conversación real con mi padre como solía hacerlo. Más que nada, me sentí culpable. Parte de la culpabilidad se debía a que aparentemente había dejado que mi padre pensara que cada vez que me intimidaban, era como había sido ese día, hace casi cuatro meses, cuando las cosas habían empeorado. Apuñale un poco de grasa con mi tenedor.”
“¿Cuándo ibas a salir?”, Preguntó mi papá. Eché un vistazo al reloj digital en la estufa y noté la hora.
Me alegré por la excusa para escapar, “¿Ahora? ¿Está bien eso? No tardaré mucho.”
“¿Te encontrarás con tus amigos?”, Preguntó.
“Solo voy a ver a Lisa para tomar un café y conversar, lejos del resto del grupo”, le dije mientras me ponía de pie y movía mi plato al fregadero. La mentira fue más pesada en mi conciencia después de la conversación abierta que acababa de tener con él.
“Toma, espera”, dijo. Se levantó y buscó en su bolsillo su billetera. Me dio uno de diez, “Para el café. Lo siento, no tengo más. ¿Qué te diviertas?”
Lo abracé, sintiéndome dolorosamente culpable, luego me dirigí a la puerta de atrás para ponerme los zapatos. Estaba abriendo la puerta cuando apenas lo escuché decir, “Gracias.”
“Te quiero papa.”
“Yo también te quiero. Cuídate.”
Cerré la puerta, agarré la bolsa de gimnasia que había escondido debajo de los escalones de atrás y me dirigí a la casa en un trote ligero. Mantuve la bolsa de gimnasia baja para que mi papá no me viera llevándola.
Tomé la misma ruta general que tomé en mis carreras matutinas, en dirección este, hacia la bahía. Esta vez, sin embargo, en lugar de girar hacia el Paseo Marítimo, me dirigí al sur.
En su apogeo, cada pulgada de la ciudad había sido una metrópolis bulliciosa. Los barcos iban y venían a todas horas, los trenes llegaban para entregar los bienes que se enviarían al extranjero y la ciudad estaba repleta de gente. El extremo norte de la bahía, especialmente el área cercana al agua, estaba dedicado completamente a la industria. Barcos, almacenes, fábricas, ferrocarriles y hogares para todos los que se dedicaban a esos trabajos. También tenías al ferry atravesando la propia bahía.
El ferry era el proyecto particular de mi padre. Aparentemente, fue una de las primeras cosas que se fueron cuando la importación / exportación se secó. Sin el ferry, los Muelles se habían desconectado del resto de la ciudad, a menos que estuvieras dispuesto a conducir por media hora más o menos. Mi padre sostenía la opinión de que la falta de ese medio de transporte hacia el resto de la ciudad era la razón por la cual los Muelles se habían convertido en lo que eran hoy. Creía que, si el ferry comenzaba a funcionar nuevamente, se crearían puestos de trabajo, las personas en los vecindarios de bajos ingresos tendrían más acceso al resto de la ciudad, y la dinámica de clase baja o clase alta, sin clase media, de Brockton Bay se suavizaría.
Así que, cuando había estado tratando de pensar en un lugar que era bastante privado pero fácil de encontrar, pensé en el ferry. Probablemente podría agradecerle a mi papá por la idea.
Me acerqué a la estación y encontré un baño en desuso para cambiarme al traje.
El edificio y el ferry en sí estaban bien cuidados, al menos en el exterior, que fue una de las razones por las que mi padre pensó que le costaría muy poco hacer que las cosas funcionaran nuevamente. Aun así, ese no era el problema de la ciudad. No querían proporcionar a los adictos y los pandilleros un acceso fácil al resto de la ciudad, mientras pagaban por brindar el servicio, por la mera esperanza de _tal vez _obtener mejoras para el futuro. Por lo tanto, la ciudad mantuvo la estación y el ferry muy bonitos para cualquier turista que se alejara lo suficiente al sur del Paseo Marítimo y mantenía eternos carteles de ‘temporalmente fuera de servicio’ y ‘muy pronto en todo el edificio y en los folletos. Aparte de los reemplazos regulares para mantenerlos como nuevos, los carteles no se habían eliminado en casi una década.
Ignoré las puertas que daban al interior de la estación y, en su lugar, me dirigí hacia el patio exterior que daba a la bahía. Había algunos paneles grandes de vidrio para romper el viento, y mesas de piedra y bancos para aquellos que quieran sentarse a comer. Fue uno de los mejores puntos de vista para ver el Cuartel General del Protectorado[3] en todo su esplendor. El cuartel era una serie de arcos y agujas montados en una plataforma petrolera renovada. Incluso la plataforma sobre la que se construyó era hermosa, con bordes duros y líneas de barrido. Todo estaba iluminado por focos polarizados y contra una tenue corona de colores cambiantes, como la aurora boreal atrapada en forma de burbuja de jabón. Un campo de fuerza, siempre encendido, protegiendo a las personas que vigilaban Brockton Bay.
Cuartel General del Protectorado
“No estaba seguro si aparecerías”, una voz masculina rompió el silencio.
Me volví para mirar Armsmaster, “Lo siento. Tuve que colgar a tu recepcionista. Llamo la vida real.”
Parecía de alguna manera diferente a la primera vez que lo conocí. Sus labios estaban en una línea dura, sus pies más separados. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho con la alabarda en una mano, el palo apoyado contra su hombro. Transmitía una actitud tan diferente que momentáneamente me pregunté si era la misma persona bajo el traje.
“Tengo que pedir un favor”.
[1] Aleph, es la “A” en el alfabeto hebreo.
[2] Haywire: Caótico, loco o fuera de control. Normalmente referido a equipos electrónicos o electricos.
[3] PHQ: Creo ya lo mencioné antes, el Protectorate Headquarters.

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